Sus transgresivas majestades

Desués de 6 años de espera, vuelve extremoduro con un nuevo disco: “La Ley Innata”. Disco que sus seguidores han acogido con gran entusiasmo y así lo demuestra el Disco de Oro que el grupo ha recibido por vender nada más y nada menos que 40.000 copias del mismo por anticipado.

El sonido del disco no deja de ser extraño, como todo lo nuevo de Extremoduro, y por mi parte, necesitaré escucharlo unas cuantas veces más para poder aclararme. Aunque en mi opinión, por muy bueno que sea, Extremoduro ya nunca volverá a alcanzar la grandeza de épocas pasadas como, en mi opinión, podemos escuchar en canciones como “Emparedado“, que pese a tener un sonido más sucio transmite mucho más. Y es que seamos sinceros, el señor Robe, cantante del grupo, no tiene la voz más adecuada para aspirar a otra cosa que no sea sino el sitio que le corresponde. Así que no debería intentar cosas que le vienen grandes…

Parecer ser que estos años de parón, muy frecuentes entre sus últimos discos, se debe a que Robe había perdido la inspiración. Pero con toda seguridad, no tener inspiración, no le habrá supuesto ningun tipo problema para tirarse unos años sabáticos sin dar un palo al agua.

El regreso del grupo es más peliagudo si cabe. El grupo comenzó la gira antes de que su nuevo disco estuviese en la calle, por lo que apenas pudieron tocar temas nuevos en muchos de sus concierto, ya que la gente los desconocía y no podía seguirlos en el directo.

Pero lo que realmente está provocando polémica entre los seguidores del grupo es actitud del cantante lo ocurrido en su concierto en Aranda. Donde Robe decidió parar el concierto tras tocar a duras penas un par de temas a la espera de que la policía echase a un pequeño grupo de personas de una zona de la calle donde se podía ver el concierto, pues estas personas no habían pagado la entrada. Ante lo ocurrido, y como muestra del enfado, un grupo significativamente mayor del público salió del concierto con sus entradas y se colocó en la mismo lugar como señal de protesta, ante lo que el cantante enfadado, volvió a parar el concierto por más de una hora.

Con su comportamiento, queda claro que esta estrella caída del rock, amigo de la SGAE, se ha vuelto otro Ramoncín, otro resiudo del pasado. Tal vez si hubiera muerto de sobredosis en su mejor momento, el grupo se habría convertido en un mito o leyenda como pasó con muchos otros “mártires del rock” y sus seguidores de siempre no habrían tenido que sufrir esta traición a esos principios tácitos que Extremoduro, en algún momento, llevó implícitos.

Hay quien dice que el arte transciende al artista. No sé si será cierto, pero yo no podré evitar sentirme bien al escuchar ciertos temas de la banda, aunque lo que tengo claro es que ya no van a hacer más dinero conmigo…

Fuentes:

[Diario de Burgos]
[Público]

Zozo

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Una respuesta a Sus transgresivas majestades

  1. Enrique dijo:

    YO estuve allí y no podía creer lo que estaba viendo.
    Sigo pensando que sus discos son muy buenos, a pesar de que a mi los que más me gustan son los más antiguos.
    La verdad esque la música no tiene la culpa, pero Extremoduro cometió un error en Aranda y, no esque le juzguemos por ello, pero esque ni siquiera ha pedido disculpas a los 5000 que estábamos viendole habiendo pagado la entrada, ni a los 30 que le veían desde fuera e intentó echarles de la CALLE llamando a la policía.
    Triste espectáculo el que nos ofreció su magestad Robe.

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